EL TEMOR






Así como un sismo tiene un núcleo, también lo tiene el temor. La Mente
De la misma manera que en la mente hay tres prototipos, los hay en el temor.
1º El instintivo.
2º El razonado.
3º El intuitivo.
El miedo instintivo es con el que reaccionamos sin pensar frente a un peligro inmediato.
Si vamos a cruzar una calle y aparece un coche de repente, instintivamente nos hacemos hacia atrás o al tocar algo caliente, la mano se retira automáticamente.

E miedo razonado es aquel que surge de la mente. Si tenemos que cruzar un puente sobre un río profundo sólo arriba de un tablón, aparecen las dudas y el miedo a caernos. Nos hemos atemorizado antes de cruzar el puente y probablemente no lo hagamos o debamos sufrir.

El miedo intuitivo es un toque de prevención que da el Alma ante una eventualidad que, ni la mente ni el instinto pudieron captar.

El temor primario de las personas es el de la muerte y también el de la vida.

A la muerte se le teme por desconocimiento del más allá. Asusta el dolor y un posible castigo.
Y a la vida, cuando se ignora el camino a seguir y cuando falta Fe en nuestro corazón.
El ser humano está en un estado de amnesia en el que no recuerda quien es, de donde viene y a donde va o que llegará a ser.
El temor es como el círculo que se provoca en el agua, al tirar una piedra. El salpicar es mínimo, pero la honda se expande hasta hacerse incontrolable.
Recordemos aquella frase:”Cree en Dios y el resto te será dado por añadidura”. Veámosla así: Tené fe en vos mismo y el resto no será premio, será añadidura.
Hubo un momento que Jesús dijo, antes de morir:
-“Padre mío, ¿Por qué me has abandonado?”-
Y era un iniciado solar sin sombra de Karma.
Tengamos en cuenta que el temor existe pero es completamente controlable.
Nos podemos ayudar con ejercicios respiratorios, meditación, mantrams, etc.
Un consejo: El temor va con nosotros pero debemos llevarlo en la cartera o en el bolsillo trasero del pantalón.