EL ALIMENTO PARA EL ALMA




Si no nutrimos correctamente a nuestro cuerpo, enfermamos y no desarrollamos la inteligencia.
De la misma manera el Alma necesita alimento y ese alimento es la meditación.
Si no desayunamos y nos higienizamos por la mañana, nos sentimos débiles y sucios, así ocurre con el Alma cuando la olvidamos.
Realizando una meditación todas las mañanas, nos prepara para enfrentar las agresiones de lo negativo.
Nos predispone para ver y asistir a otros seres.
Ayuda a alejar el egoísmo y dejar entrar, como aire fresco, al camino espiritual.
La meditación es una disciplina, una plegaria y un buen hábito. No deben ser meditaciones largas, ni creer que por estar horas meditando seremos mejores. Todo lo contrario, habremos caído en la soberbia.
Es una llave que abre las puertas al bien y cierra las del mal.
Sería importante hacer de ella un “soporte” espiritual para comprender que es un medio y no un fin, llegará el momento en que ya no la necesitaremos y será cuando cada uno de nuestros actos sea un acto de Amor. Todas las palabras para ayudar y consolar y cada pensamiento una oración.
Es peligroso apegase a ella puesto que no es un fin en si misma. Es útil mientras estamos en el camino pero cuando la entrega sea total habremos “quemado las naves”.
No es importante la forma de meditar, lo es más realizarla todos los días.
Es el pan de nuestra vida.

Graciela Martellotto

http://gracielamartellotto-yoga.blogspot.com/