LA CONCIENCIA






La conciencia es la herramienta interior que examina, relaciona y extrae conclusiones de los procesos vividos por la mente.
Es como una encargada que se dedica a ordenar en los registros del Alma, todas las experiencias que tenemos.
Ella es la que hace un análisis de los resultados de nuestros actos y los ubica en diferentes estantes. Todos los buenos por un lado y los malos por otro.
En lugar de llamarlos buenos o malos, deberíamos comprender cuales son actos o pensamientos positivos o negativos.
Todas nuestras obras se van imprimiendo en nuestra personalidad y la personalidad del lugar que hemos” elegido” para vivir.
Sería importante tener en cuenta que la conciencia puede cerrarse en dogmas o reglas correspondientes a determinado lugar en el mundo o una determinada época, con sus valores morales, religiosos o raciales.
Una acción que puede ser penada en este lado del planeta, en otro puede considerarse normal.
Si dejamos a la conciencia libre de prejuicios, podremos escucharla y sabremos cuando una acción es válida para nosotros.
Acción válida es aquella que se realiza con amor, con deseo de ayudar, que es desinteresada, que repetiríamos sin temor y con recta intensión.
Si nos basamos sólo en el que dirán y lo que la sociedad exige, la conciencia entrará en estados de confusión.
Es imprescindible tener en cuenta que los pensamientos tienen la misma o más fuerza que los actos.
No deberíamos olvidar lo pícara y mentirosa que es la mente, capaz de crear cualquier justificación o auto condena, que impida la tranquilidad de la conciencia
Por eso el desarrollo del equilibrio de los pensamientos y las emociones, es tan importante.
La elasticidad física no es suficiente si no influye en la flexibilidad de criterios.
Tanto el cuerpo como la mente necesitan ejercitarse.