EXPLORACIÓN DE LA MENTE


Sabemos que es un transformador de energía para la esencia. Esta se divide en tres prototipos.
La mente instintiva: Es la que proviene del reino animal. Es la que reacciona en forma inconsciente. Cuando retiramos la mano del fuego, nos hacemos hacia atrás al ver un animal peligroso, esquivamos un golpe, temblamos por frío, etc.
La mente racional: Es propia de la sociedad que conocemos,”La raza de piscis “o vieja raza.
Hasta ahora todas las cosas se conciben sólo a través del razonamiento. Se habla de mente y cuerpo y para la ciencia materialista, el alma y el espíritu son inventos de las religiones.
Los conocimientos se acumulan en el intelecto para desarrollar una tecnología que está a punto de destruirnos. Así como se crearon maravillas para prolongar la vida humana, lejos estamos de lograr mayores grados de perfección espiritual.
La mente intuitiva: Pertenece a los seres de “La raza de Acuario”, o nueva raza.
Los seres de la nueva raza y los que se esfuerzan por aprender a serlo, saben que la mente es una máquina a su disposición. Perciben que las emociones van más allá del raciocinio y buscan el equilibrio.
Ellos no necesitan destrozar un tomate y encontrar su nombre en latín, para saber de que se trata: lo comen y lo disfrutan.
Esto ocurre porque la mente intuitiva proyecta la energía suficiente para que el alma transfiera como impresiones vibratorias, la forma, el color, el estado o el tamaño de un objeto que nunca vio. O pueda saber con anticipación sucesos que van a ocurrir, o donde se encuentra una persona, sus penas, su negatividad o integridad etc.
A esto se le suele llamar videncia y en épocas antiguas les costaba la vida en una hoguera a las brujas.
Es necesario comprender la neutralidad de la mente. Es el alma o esencia del ser humano, la que transmuta las señales que le reintegra la mente en alegría, enojo, etc.
De allí la importancia de mantener una actitud abierta a los nuevos pensamientos y la mayor serenidad posible.